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Universidad
de Quilmes
¿EN QUÉ CONSISTE EL PROYECTO?
La idea es desarrollar una plataforma tecnológica a través de un
biosimilar (o biogenérico), que es un medicamento producido a
gran escala mediante técnicas biotecnológicas, similar a un medicamento
original ya conocido. “Desarrollar la plataforma tecnológica implica contar
con las herramientas, capacidades y la tecnología para lograr su producción.
El caso de los anticuerpos monoclonales requiere cultivar en grandes tanques
las células linfoides que los producen (llamadas hibridomas) y luego
purificar debidamente el producto. Algo interesante de este tipo de
plataforma es que se adapta para la elaboración de distintos productos, por
lo cual una vez desarrollada para un anticuerpo monoclonal, podrá aplicarse
a la producción de muchos otros”, explicó el doctor Daniel Alonso, director
científico del laboratorio de Oncología Molecular.
Los anticuerpos monoclonales poseen distintas aplicaciones en medicina,
aunque sin dudas la más importante es en terapéutica. “Son medicamentos
selectivos, con una documentada efectividad en cáncer, como también en
infecciones y enfermedades inflamatorias. Actuando sobre blancos específicos
presentes en el tejido tumoral, tienen la capacidad de reconocer células
cancerosas, promoviendo su destrucción, reduciendo su crecimiento o
impidiendo su vascularización”, indicó el investigador.
En principio, está pensado elaborar un biosimilar de rituximab (anti-CD20,
que reconoce linfomas), como también varios otros de utilidad en el
tratamiento del cáncer. Una vez trasladado a la escala industrial, podrá ser
exportado a distintos países.
El equipo de la UNQ tendrá a cargo la experimentación preclínica de los
productos, incluyendo los estudios sobre células cancerosas en cultivo y
sobre animales de laboratorio. “En particular, estudiaremos la capacidad
de estos medicamentos de desarrollar en forma efectiva una actividad
antitumoral y también valoraremos su seguridad y tolerancia. Estas pruebas
preclínicas son de relevancia, ya que son requeridas antes de su utilización
clínica en pacientes”, aseguró Alonso.
¿QUÉ SON LOS ANTICUERPOS MONOCLONALES?
Los anticuerpos son elementos producidos por el
sistema inmune, con la capacidad de reconocer de manera específica
partículas extrañas al organismo.
Un anticuerpo monoclonal se produce al fusionar
un único linfocito productor de un anticuerpo con una célula tumoral. “Se
logra así una célula inmortal que crece a gran ritmo, dando origen a una
población ‘clonal’ que sólo produce anticuerpos idénticos. De tal manera, se
fabrica un producto homogéneo que se une específicamente a elementos como
pueden ser los antígenos propios de una célula cancerosa”, dijo Alonso. Los
anticuerpos monoclonales fueron descubiertos por el científico argentino
César Milstein, galardonado con el Premio Nobel por este hallazgo en 1984
junto a Georges Köhler y Niels Jerne.
LABORATORIO DE ONCOLOGÍA MOLECULAR
El equipo de investigadores viene trabajando desde hace más de diez años en
el programa “Biología de la invasión y metástasis: caracterización y
desarrollo de nuevas estrategias antitumorales” a través del laboratorio de
Oncología Molecular, destacado por sus logros en la generación de
conocimientos aplicables al área biomédica del diagnóstico y tratamiento del
paciente con cáncer.
Desde el programa de investigación, el equipo se centra en el estudio de los
distintos aspectos de la biología molecular, celular y animal, y en el
desarrollo de estrategias antitumorales. A fines de 2003, las
investigaciones del equipo obtuvieron la patente por un método de inhibición
metastásica utilizando desmopresina, una droga que se aplica en el
acto quirúrgico de extirpación de tumores mamarios y que disminuye en
grandes niveles la posibilidad de metástasis, permitiendo que el paciente
con cáncer llegue a la quimioterapia con menor residuo tumoral.
En el laboratorio ya trabajaban en el desarrollo de vacunas oncológicas (por
ejemplo para el tratamiento del melanoma y otras variantes de cáncer) y el
estudio de las propiedades antitumorales de drogas de uso clínico.
EL PROYECTO
El subsidio fue otorgado por el ministerio de Ciencia, Tecnología e
Innovación Productiva de la Nación al consorcio integrado por la UNQ, el
Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Instituto de
Oncología Ángel H. Roffo y las empresas PharmADN, Laboratorio ELEA y Romikin
SA.
El proyecto se enmarca en la convocatoria Fondo Sectorial de
Biotecnología (FSBio-2010) que promueve la generación de plataformas
biotecnológicas para la producción nacional de vacunas y proteínas
recombinantes para la salud humana. Además, da continuidad a los trabajos de
investigación en cáncer iniciados en 2006 a través del Programa de Áreas
Estratégicas (PAE), ambos financiados por la Agencia Nacional de Promoción
Científico Tecnológica. Fuente: argentina.ar
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